La Directiva (UE) 2024/1275, conocida como EPBD (Energy Performance of Buildings Directive), marca un punto de inflexión en la gestión de edificios residenciales en España. Publicada en mayo de 2024, esta normativa europea establece un calendario ambicioso hacia la descarbonización total del parque inmobiliario para 2050. Para las comunidades de propietarios y administradores de fincas, entender sus implicaciones ya no es opcional: es una necesidad estratégica.
¿Qué es la Directiva EPBD y por qué afecta a mi comunidad?
La Directiva EPBD es el marco legislativo de la UE para mejorar la eficiencia energética de los edificios, con el objetivo de lograr un parque inmobiliario de cero emisiones antes de 2050. Los Estados miembros tienen hasta el 29 de mayo de 2026 para transponer esta directiva, lo que en España significará modificaciones importantes en el Código Técnico de la Edificación (CTE) y el RITE.
Los cambios clave que deben conocer las comunidades de propietarios
1. Nueva escala de certificación energética
A partir de mayo de 2026, el sistema de Certificación de Eficiencia Energética (CEE) cambiará radicalmente. La letra «A» se reservará exclusivamente para edificios de cero emisiones (ZEB, por sus siglas en inglés). Esto significa que muchos edificios que actualmente ostentan una calificación «A» deberán ser reclasificados.
Además, se podrán introducir dos nuevas categorías superiores:
- Clase A0: para edificios de cero emisiones
- Clase A+: para edificios con demanda energética un 20% inferior al límite de los ZEB y con generación renovable in situ superior a su demanda anual
2. Obligaciones de renovación energética
La directiva establece objetivos vinculantes para la renovación del parque inmobiliario:
- Para edificios no residenciales: al menos el 16% de los edificios con peor rendimiento energético deben renovarse antes de 2030, aumentando al 26% en 2033.
- Para edificios residenciales: reducción del consumo de energía del 16% para 2030 y del 20-22% para 2035, priorizando las viviendas menos eficientes.
Esto implica que las comunidades con edificios de baja calificación energética deberán planificar actuaciones de mejora en los próximos años, incluyendo intervenciones en fachadas, cubiertas, ventanas y sistemas de climatización.
3. Pasaporte de renovación: la hoja de ruta del edificio
Una de las novedades más relevantes es la creación del «pasaporte de renovación» del edificio. Este documento, de uso voluntario en principio (aunque cada Estado puede hacerlo obligatorio), será una herramienta que reflejará las distintas etapas necesarias para convertir el edificio en uno de cero emisiones.
El pasaporte incluirá:
- Estado actual del edificio
- Mejoras energéticas recomendadas
- Calendario de actuaciones escalonadas
- Estimación de costes y ahorros
- Opciones de financiación disponibles
4. Instalación de energía solar
La directiva promueve activamente la integración de energía solar en edificios. Para edificios residenciales existentes, aunque no establece una obligación inmediata, sí fomenta la instalación de sistemas solares cuando sea técnica y económicamente viable, especialmente en proyectos de rehabilitación integral.
5. Ventanillas únicas y asesoramiento técnico
Los Estados miembros deben establecer servicios de asistencia técnica, similares a las actuales oficinas de rehabilitación, que funcionen como «ventanillas únicas» para asesorar a propietarios, comunidades y profesionales sobre renovaciones energéticas, ayudas disponibles y gestión de trámites.
¿Qué deben hacer las comunidades de propietarios?
Las comunidades deben actuar en cuatro frentes:
- Evaluar el estado energético actual: obtener un certificado energético actualizado para conocer la situación de partida.
- Identificar mejoras prioritarias: priorizar intervenciones de mayor impacto como mejora de envolvente térmica, renovación de instalaciones o instalación de energías renovables.
- Explorar financiación disponible: informarse sobre el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 y programas autonómicos que cofinancien actuaciones.
- Planificar a medio plazo: las rehabilitaciones requieren estudios técnicos, consenso y coordinación profesional. Anticiparse permite acceder a mejores condiciones.
El papel clave del administrador de fincas
El administrador de fincas será esencial para guiar a las comunidades en este proceso. Su experiencia resulta fundamental para informar sobre obligaciones, coordinar evaluaciones técnicas, facilitar el acceso a ayudas, gestionar tramitaciones y mediar en decisiones de la junta de propietarios.
Conclusión: anticiparse es la clave
La Directiva EPBD no es una amenaza, sino una oportunidad. Las comunidades que se anticipen y planifiquen con visión estratégica podrán:
- Acceder a ayudas más ventajosas
- Reducir significativamente el coste energético del edificio
- Aumentar el valor patrimonial de las viviendas
- Mejorar el confort y la calidad de vida de los residentes
- Cumplir con la normativa sin prisas ni sobrecostes
En SisquellaGrup, como administradores de fincas con más de 80 años de experiencia, estamos preparados para acompañar a nuestras comunidades en este proceso de transformación. La rehabilitación energética ya no es una opción: es el futuro inmediato de nuestros edificios.







